El principio fundamental es extinguir el comportamiento al eliminar todas las recompensas:
>>> La mascota no debe recibir nada (ni comida ni ningún tipo de atención) por pedir.
>>> Si puede pasar que se caiga comida de la mesa, dejar al animal en otro lugar mientras se come.

Algunos elementos comunes que pueden llevar al fracaso son:
>>> El comportamiento de ruego probablemente se haga más intenso antes de disminuir.
>>> La mascota puede intentar distintas conductas para pedir; no obstante, si no se las recompensa, éstastambién cesarán.
>>> Este plan de tratamiento es bastante difícil de mantener; la frustración y el sentimiento de culpa de los dueños, los mayores esfuerzos de la mascota, y las recompensas inintencionales (comida que se cae de la mesa) contribuyen al fracaso.

Otras medidas que pueden ayudar son:
>>> Ejercitar a la mascota antes de los momentos en que suele pedir; un animal cansado es menos propenso a pedir.
>>> Darle de comer al animal antes de la hora de comer de los dueños; si está satisfecho, pedirá menos.
>>> Dividir la comida del animal en dos o tres raciones diarias, en vez de darle una vez cada 24 horas.
>>> Dejar al animal en otro lugar antes de sentarse a comer.
>>> Anticipar las situaciones que pueden provocar el ruego y distraer a la mascota con otra actividad.
• Darle una golosina de larga duración; los juguetes desarmables llenos con comida o golosinas pueden ser una buena distracción.
• Enseñarle a la mascota a ir a algún lugar ante una orden (por ej., una cama o una jaula); hacerla ir allí cuando pueda empezar a pedir.
>>> Implementar un castigo remoto para el ruego.
• Los castigos remotos (como un chorrito de agua o un ruido desagradable) pueden ayudar en algunos casos. Este método requiere que se implemente en el momento justo; el castigo debe estar muy bien correlacionado (no más de 1-2 segundos de diferencia) con el comportamiento que se está castigando. Si no se tiene a mano el objeto para aplicar el castigo y éste se aplica tarde, no será efectivo y puede ser inhumano. La intensidad del castigo debe ser suficiente como para inhibir el comportamiento, pero no tanta que le cause miedo, ansiedad o angustia a la mascota. Finalmente, el castigo debe ser consistente (cada vez que el animal pide), lo cual es muy difícil para muchas personas.
>>> Los castigos interactivos (gritar, golpear, etc.) no se recomiendan, ya que no suelen ser efectivos (por- que la percepción del animal es que ha obtenido atención) y pueden crear problemas de ansiedad o agresión.